Hace tres años comenzó la guerra en Ucrania. Desde entonces, como parte de la Coordinación de Emergencias del Movimiento de los Focolares, hemos estado apoyando a la población con diversas intervenciones para proporcionar asistencia médica en las regiones de Kharkiv y Vinnytsia, donde han encontrado refugio muchos desplazados internos.
La asistencia sanitaria es una de las necesidades urgentes en Ucrania, tres años después del inicio de la invasión rusa. Hay muchas personas, especialmente ancianos, que no tienen la posibilidad de recibir atención médica y que -a menudo desplazados de las zonas más afectadas por la guerra- viven en condiciones extremadamente vulnerables: no siempre es fácil cuidar de uno mismo y de su salud si no se tienen las fuerzas y los medios para hacerlo.
Cuando el equipo del proyecto de asistencia médica entró en el pequeño piso de Halyna en Kharkiv, se dio cuenta inmediatamente de lo delicado de la situación. Halyna tiene 81 años y necesitaba ayuda médica que no podía proporcionarle ella misma. Su marido y su hermana, ambos mayores que ella, también viven en la misma casa. Los tres habían huido de sus tierras para encontrar un refugio más seguro donde no llegaran los bombardeos. Marido y mujer procedían de Vovchansk, mientras que la hermana de Halyna venía de la región de Kherson.
Nadya, la hermana de Halyna, no sólo ha dejado atrás su hogar. También tuvo que soportar una gran pérdida: la muerte de su hija, asesinada mientras estaba en un supermercado que cayó bajo las bombas rusas.
En Kharkiv, los tres ancianos intentaban reconstruir una cierta normalidad, compartiendo un pequeño piso de una habitación. Pero el trauma de la guerra ha dejado un surco profundo en sus vidas. Los tres tienen problemas de salud.
Halyna sufrió un derrame cerebral que la dejó con parálisis en las piernas. Ahora ya no puede andar. Su marido, Mykola, desarrolló un trastorno de estrés postraumático, que le provocó una pérdida parcial de la vista. Nadiya, por su parte, sufrió una apoplejía tras la pérdida de su hija y ahora se encuentra en un estado muy frágil.
Cuando el médico los examinó, quedó claro quetoda la familia necesitaba ayuda urgente y les recetó y distribuyó medicamentos a los tres. Pero el equipo médico de Cáritas-Spes en Jarkiv, que recibe apoyo de la coordinación de emergencias a través del proyecto Emergencias Ucrania, hizo mucho más por estas personas: les devolvió la esperanza y la dignidad incluso en medio de una situación muy difícil. Las dos mujeres y el hombre que vivían en este pequeño piso de Jarkiv se sintieron menos solos, ya no abandonados a sí mismos. Y esto despertó en ellos una profunda emoción: fue una salvación en un momento de desesperación.
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