El Proyecto Bridge de Clases Extras y Apoyo Comunitario, situado en la comunidad de Hartswater (Sudáfrica), se creó con un objetivo claro: reducir las desigualdades dejadas por el apartheid y mejorar el acceso a una educación de calidad, sobre todo en asignaturas básicas como matemáticas e inglés. Durante el periodo del régimen del apartheid,el acceso a la educación de determinados grupos étnicos estuvo gravemente restringido, y las barreras educativas fueron una de las consecuencias más graves de ese periodo histórico.
El nombre del proyecto, «El Puente», refleja perfectamente la misión de este programa: tender puentes y promover el diálogo y la paz en un contexto social divisivo. Iniciado a petición de una comunidad profundamente marcada por las heridas que dejó el apartheid, el proyecto ha evolucionado a lo largo de los años, respondiendo a las necesidades de la comunidad y logrando resultados tangibles.
El núcleo del proyecto es la tutoría, que se centra principalmente en mejorar el rendimiento académico de unos 80 niños y adolescentes. Las actividades de tutoría se centran principalmente en las matemáticas y el inglés, habilidades fundamentales para un futuro mejor. Sin embargo, el proyecto no sólo ofrece apoyo académico, sino que también abarca la educación humana, fomentando el desarrollo de valores como la paz y la solidaridad.
El proyecto presta especial atención a la precariedad familiar que afecta a la mayoría de los niños y adolescentes implicados. Muchos de ellos están bajo la tutela de sus abuelos, y a menudo falta una generación de padres, debido a la pobreza y a dificultades históricas vinculadas al pasado del país. Por este motivo, en los últimos años, el proyecto ha intensificado sus esfuerzos por entrar en contacto directo con las familias de los niños, organizando reuniones y visitas a domicilio, para garantizar que el contexto familiar también contribuya al bienestar y al crecimiento de los niños.
Un aspecto clave del programa es la educación para la paz, que se promueve mediante actividades y talleres específicos. Uno de los más exitosos fue el taller de educación para la paz, que tuvo un gran éxito entre los participantes, reforzando los lazos sociales y promoviendo una cultura de respeto y cooperación.
Uno de los testimonios más significativos es el de João Santos, un niño que se ha beneficiado del programa de apoyo a distancia. João es hijo de un soldado angoleño que luchó durante el apartheid junto a las fuerzas blancas, pero que, tras el fin del régimen, permaneció en Sudáfrica, discriminado y abandonado por la población local. João relata su experiencia con emoción y gratitud: «Hola, me llamo João Santos. Soy de Mahikeng. Asistí a la escuela St Mary’s y con la ayuda del programa de apoyo a distancia pude pagar las tasas escolares y el transporte del campamento a la escuela. Estoy muy agradecida de que Dios nos dirigiera a mí y a mi familia hacia ellos. Hoy me enorgullece decir que he terminado el bachillerato y que actualmente estudio ingeniería eléctrica».
Con el apoyo de AFN y de simpatizantes, el proyecto da a niños como João la oportunidad de construir un futuro mejor adquiriendo habilidades y valores fundamentales. La educación puede marcar realmente la diferencia en contextos muy difíciles, transformando la vida de las personas y de comunidades enteras.

