En el corazón de Indonesia, en medio de pueblos y comunidades marcados por la pobreza y la desigualdad, Sumber Harapan, que en la lengua local significa «fuente de esperanza», lleva 20 años acogiendo y apoyando a niños y familias con dificultades. El centro social forma parte de la fundación Yayasan Persaudaraan Focolare y se creó para satisfacer necesidades esenciales: alimentación, educación, salud, relaciones. En una realidad en la que muchas familias tienen dificultades para enviar a sus hijos a la escuela o para reunir una comida caliente, Sumber Harapan es un punto de referencia y una posibilidad concreta de redención.
Entre las muchas historias está la de Leriska Marbun. Leriska, que entró en el programa cuando estaba en cuarto curso, es ahora una mujer joven, licenciada en ingeniería mecánica, que está terminando su tesis.
«El centro social ha sido una parte fundamental de mi vida -dice-. Aquí he vivido momentos de alegría, felicidad, gratitud. Venimos de tribus y religiones diferentes, pero nos unimos como una familia. Esto me enseñó el valor de la unidad en la diversidad».
Su trayectoria no es sólo una historia de éxito individual, sino que atestigua la fuerza colectiva de un proyecto que pretende desarrollar a la persona en su totalidad. Gracias al apoyo material, educativo y humano recibido, Leriska ha podido estudiar, soñar y labrarse un futuro.
Romalina Simbolon, madre de seis hijos, es otra de las muchas mujeres que han encontrado apoyo en el centro:
«Mi quinto hijo entró en el programa a los tres años. Ahora tiene diez. La ayuda del centro ha aligerado mucho la carga económica de nuestra familia. Recibimos arroz, aceite de cocina, jabón y una contribución en caso de emergencia. Todo esto es precioso. Pero aún más valioso es sentir que no estamos solos.
Adelina, de 13 años, asiste a la escuela secundaria y lleva acudiendo al centro más de tres años:
«Aquí he conocido gente nueva y he hecho amigos. Estoy feliz de poder contar con este lugar, que me ha acogido y acompañado. Me siento parte de algo importante».
Y luego está la voz de una familia que lo perdió todo en un incendio:
«El 13 de diciembre de 2024 se incendió nuestra casa. Al día siguiente llamamos al centro y vinieron inmediatamente a ver la situación. Activaron a otros donantes para que nos ayudaran. No esperábamos un gesto tan rápido y generoso. Las palabras no bastan para dar las gracias«.
Sumber Harapan es también un laboratorio de convivencia. Personas de cuatro religiones distintas -cristianos, musulmanes, budistas e hindúes- conviven y cooperan. Juntos, construyen cada día una comunidad basada en la solidaridad y el respeto mutuo.
Como dijo una madre: «Éramos extraños, ahora nos hemos convertido en hermanos y hermanas. El centro comunitario ha aligerado nuestras cargas cotidianas, pero sobre todo ha dado sentido y belleza a nuestra convivencia».

